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Newsletter 137: Seguridad & Ambiente en PyMEs

8.Nos preguntamos: ¿Y dónde está el piloto?

Los desastres naturales sorprenden con su creciente frecuencia, su repentina aparición y también por las fallas estructurales del Estado para mitigar sus daño. Demoras en la asistencia, falta de coordinación, duplicación de esfuerzos, sensación de caos se repiten en cada tragedia. Pasó en el alud en Tartagal, tras la erupción del volcán Puyehue y también quedó evidenciado en la inundación de La Plata.

Para eso se creó en 1999 el Sistema Federal de Emergencia (SIFEM), para actuar frente a las catástrofes. En la práctica, no se utiliza. No obstante, anualmente se asigna una partida de casi $ 200 millones, en concepto de prevención y asistencia.

El funcionamiento de este Sistema hubiese impedido que apareciera, por ejemplo, el secretario de Seguridad, Sergio Berni, a quién ante las cámaras, se lo podía observar dando órdenes de urgencia y haciendo los papelones que lo caracterizan.

En las emergencias no se trata de voluntarismo, sino de profesionalismo, de personas con entrenamiento específico y básicamente con protocolos de actuación. No se observó una estructura de comando, control, comunicaciones, ni de informaciones.

¿Quién debería haber estado al frente del operativo? El ministro del Interior, quien tiene por ley asignada esa tarea. Lo raro es que no apareció liderando nada…

El presupuesto nacional 2013 no deja lugar a dudas sobre la dependencia que está a cargo legalmente de coordinar la ayuda a damnificados. Una unidad del Ministerio del Interior recibió una partida de $ 195 millones para el programa denominado “Protección Civil y Prevención de Emergencias”. Además, desde 2007, el Ministerio del Interior recibió un promedio de 150 millones en cada presupuesto destinado al SIFEM.

Ni siquiera frente a la quema de pastizales de 2008 se usó el SIFEM. Tampoco durante la crisis por la gripe A en 2009. Pero en cada uno de esos años el presupuesto asignó $ 150 millones a Interior para la protección civil.

Según aparece en el presupuesto, los 195 millones de pesos serán usados en 2013 para ayudar a 800 cuerpos de bomberos voluntarios y dar 27 cursos de capacitación sobre emergencias. Con ese dinero, cada agrupación de bomberos debería contar con una asistencia económica de unos $ 250 mil. En diciembre veremos cuánto recibieron…

El programa del Ministerio del Interior, coordina y ejecuta acciones de prevención y respuestas requeridas con el fin de resguardar a la población ante la posibilidad de un desastre, entendiéndose por tal a una interrupción seria en el funcionamiento de una sociedad, que cause vastas pérdidas a nivel humano, material o ambiental.

La falta de coordinación quedó en evidencia por la demora en poner en movimiento al Ejército en su rol de ayuda humanitaria. El ministro de Defensa informó que a 48 horas de la tragedia se había movilizado a 131 militares. Sólo en las unidades del Ejército en un radio de 20 km del centro de la catástrofe suman 2000 efectivos que quedaron inactivos en las horas críticas.

Estos hechos hace que nos preguntemos: ¿Dónde fue a parar la plata asignada al SIFEM? ¿Quién lo dirige? ¿Cuenta con personal idóneo? ¿Cuál es su equipamiento? ¿Y los medios de comunicación? ¿Cuántos simulacros realizaron? ¿Cuáles son los protocolos de actuación? ¿Responde a estándares internacionales? Y principalmente, ¿y dónde está el piloto…?

Contestando estas preguntas, tendremos en claro que es lo que falló y como la corrupción y la falta de conocimiento, generaron una nueva tragedia.

“El sabio puede cambiar de opinión, el necio nunca”- Immanuel Kant