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Newsletter 137: Seguridad & Ambiente en PyMEs

2. Control por resultados

Durante la década de 1990, las empresas de servicios públicos argentinos fueron regaladas a inversores privados. Eso fue posible debido al apoyo político (y los votos en el Congreso) de muchos sectores que hoy cuestionan esas privatizaciones. También sabemos que ese apoyo representó importantes beneficios económicos para quienes simulaban creer que la  modernización del país consistía en entregar su patrimonio.

A medida que van agotándose las inversiones que realizó el Estado hace largo tiempo, se hace evidente que la mayor parte de las privatizadas no realizó ninguna mejora en el servicio durante su larga gestión. Eso, a pesar de que recibieron importantes subsidios precisamente para hacer esas inversiones.

El modo en que se realiza el control de estas empresas muestra que el cambio de discurso no representó ningún cambio en el modo de relación con estas empresas. Se practicó -y se sigue practicando- lo que se llama “control por resultados”. Es decir, alguien verifica que no haya apagones, que el agua de la canilla tenga la presión necesaria, que los trenes lleguen a horario. Como dijo un funcionario: “si las empresas no cumplen, las multamos”.

Un control eficaz tendría que estar trabajando todo el tiempo en lo preventivo. Cuando algo falla, ya es tarde. Tendrían que estar todo el tiempo mirando las inversiones, los planes de mantenimiento y de expansión de los servicios para evitar que fallen. Nunca esperar una falla o un accidente para multar después.

Este tipo de control deja afuera los temas de seguridad e higiene y de impacto ambiental de la actividad. No es casual que la preocupación ciudadana se haya acentuado a partir del accidente ferroviario de Once y del incendio de cargas peligrosas en el Puerto de Buenos Aires.

¿Por qué no lo hacen mejor? Porque el Estado fue desmantelado en sus cuadros técnicos. En estos años, cesantearon o jubilaron compulsivamente a los profesionales y técnicos que hubieran podido hacer el control preventivo y los reemplazaron por cuadros políticos, incapaces de realizar cualquier tarea útil.

Y lo único que estos políticos pueden hacer es el casi inútil control por resultados.

Fuente: Antonio Brailovsky

No tenemos la oportunidad de hacer muchas cosas, por lo que cada cosa que hagamos debe ser única y genial.” Steve Jobs