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Newsletter 138: Seguridad & Ambiente en PyMEs

1. Editorial: ¿Y de este lado?

Es cierto que la humanidad necesita una cierta cantidad de minerales para satisfacer algunas de sus necesidades, básicas o no, pero también es igualmente cierto que el consumo excesivo de una parte de la humanidad está destruyendo las formas de sustento y el medio ambiente de la otra parte de la humanidad, que habita en áreas impactadas por la minería.

Debido a los impactos ambientales que genera, la minería es una de esas actividades que deben ser controladas estrictamente en todas sus etapas, desde la prospección y explotación hasta el transporte, procesamiento y consumo.

Si estos controles se hicieran en función de tales impactos, tal vez muchos emprendimientos no hubieran pasado la etapa de proyecto.

El problema parece radicar en quién es el que realiza “el control”. Pretender que las corporaciones mineras se controlarán a sí mismas resulta ingenuo. El control de los propios gobiernos es insuficiente, y en algunos casos no parecieran que ejercieran seriamente este rol. Tal vez esto pueda explicarse por el poder económico y político que las corporaciones mineras han demostrado tener sobre ellos.

De un lado alguien con poder económico y del otro, una comunidad expuesta a gobernantes insensibles y de alguna manera asociados con quien tiene el poder que da el dinero.

En este esquema, ¿Dónde aparecen los posibles afectados? En la mayor parte de los casos, aquellos que los han votado, terminan siendo los primeros afectados.

¿No es acaso que el gobernante ha sido elegido y responde al pueblo? Eso no parece importar a la hora de hacer negocios, tampoco lo que indican estudios de universidades o expertos. Tampoco se abre la discusión al debate público, por lo que el gobernante de turno es quien decide todo. Siempre habrá un buen discurso para intentar plantear los “beneficios”, que en el mejor de los casos es para pequeños grupitos, que se terminan enriqueciendo, sin importar lo que ocurre con el ambiente de su provincia.

¿Cómo puede ser que en todos los lugares donde se hace algún emprendimiento minero, la gente no esté de acuerdo? ¿Acaso no ven el progreso? ¿Tantas personas pueden estar equivocadas? ¿O simplemente se trata de una fiesta donde solo pocos son invitados?

No sería más transparente entregar ese control a la comunidad? Si se va a cuidar el ambiente, que sean los potenciales afectados los que controlen que las actividades se desarrollen para minimizar los impactos.

A pesar de sus pretensiones de “sustentabilidad”, la minería es un problema grave y como tal debe ser tratado.

Actualmente, más del 60% de los materiales extraídos en el mundo lo son mediante la modalidad de minería de superficie, que provocan deforestación, contaminación y alteración del agua, destrucción de hábitats.

Muchos de los emprendimientos mineros que se desarrollan en la cordillera, afectan glaciares. Uno de los tantos factores que los afectan consiste en el polvillo que, producto de la explotación minera, se depositan sobre los glaciares.

Diariamente la minería utiliza miles de explosivos para descarpar la montaña, lo que genera toneladas de polvo que caen sobre los glaciares. Un milímetro de polvo sobre el glaciar acelera su derretimiento en un 15%. Un centímetro, en un 50%. A eso debe agregarse el calor y las vibraciones por las explosiones, que ayuda a la fragmentación de los glaciares…

La minería le echa la culpa al cambio climático, pero eso no es tan así, porque 10 kilómetros al norte y al sur los glaciares no tienen ese estado de desintegración tan avanzado. Ya a esta altura, se comprenderá la mala decisión de nuestro país de vetar la Ley de Glaciares…

Hace unos días, por orden judicial, la principal minera de oro del mundo Barrick Gold Corp debió frenar su proyecto Pascua Lama sobre la cordillera chilena tras ser objetada por infracciones medioambientales.

Pascua Lama es un proyecto de desarrollo minero que consiste en la explotación a rajo abierto de un yacimiento de minerales de oro, plata y cobre, y su procesamiento para obtener como productos metal doré (oro, plata) y concentrado de cobre.

Se trata del primer proyecto minero binacional del mundo, que está establecido en la frontera con Chile y limita con la provincia de San Juan. Barrick, viene trabajando en el emprendimiento por más de una década. Se acordarán seguramente que su presidente fue recibido por nuestro presidente con honores de Jefe de Estado…

La Corte de Apelaciones de Copiapó, del departamento de Atacama, dio lugar a un recurso judicial de 5 comunidades indígenas diaguitas, que agrupan a unos 500 descendientes de esa etnia, que acusaba al proyecto minero de graves violaciones al derecho ambiental, relativas a la destrucción de glaciares y a la contaminación de recursos hídricos.

Ante la Corte denunciaron “la destrucción de los glaciares Toro 1, Toro 2 y Esperanza, ubicados en las inmediaciones de la faena minera”.

No obstante, las actividades en Argentina continúan normalmente.

Tal vez este megaproyecto no esté afectando al ambiente, pero si la justicia de un lado a determinado que debe paralizarse las obras, por el impacto ambiental que genera, seguramente argumentos sólidos hay en ese sentido.

Finalmente, bien cabe preguntarse: ¿Y de este lado de la cordillera? ¿No hay impactos relevantes? ¿Los glaciares no se afectan? ¿O nuevamente hemos privilegiado el “negocio” en detrimento del ambiente? Porque el negocio es para pocos, pero el ambiente es para todos.

Ing Ricardo Wolff

RIW Consultores

Salvaje no es quién vive en la naturaleza, salvaje es quién la destruye…”