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Newsletter 129: Seguridad & Ambiente en PyMEs

8. Nos preguntamos: ¿Y si dejamos de pensar en recaudar?

El Concejo Deliberante de la Ciudad de Córdoba está analizando un proyecto que promueve multas para los conductores de vehículos que fuman mientras manejan, según fue confirmado desde el cuerpo deliberativo.

El proyecto prevé sanciones de $ 500.- hasta la inhabilitación de 15 a 90 días para los infractores.

Para los casos de reincidencia, el texto duplica la multa y extiende de 2 meses a 2 años la inhabilitación para conducir vehículos en la capital cordobesa.

La iniciativa se fundamenta en que encender un cigarrillo lleva 3 segundos y en ese tiempo un auto recorre 70 metros. Esa distracción implica un serio riesgo; lo mismo ocurre cuando la ceniza cae sobre la ropa, a lo que se suma el humo que quita visibilidad.

Esta prohibición de fumar mientras se maneja ya rige para el transporte público y para los conductores que transitan por las rutas provinciales y nacionales de Córdoba, según lo establece la Ley Provincial de Tránsito 8560.

Si bien la medida puede parecer que soluciona, en parte, el problema de la distracción en el tránsito, debería tenerse en cuenta que es difícil de controlar el simple y cada vez más difundida costumbre de hablar por celular mientras se conduce y convengamos que un encendido de cigarrillo demanda menos tiempo que el que se tarda en atender una llamada.

La iniciativa nada dice sobre la cantidad de accidentes en la ciudad de Córdoba y ¿cuál es la reducción de los mismos por esta “medida”?… Convengamos que solo este detalle lo hace poco serio…

Si aún nada se ha hecho por hablar por celular, ¿será efectivo hacer algo por el cigarrillo?

¿Cómo se constata que efectivamente alguien va fumando? ¿Acaso se filmará en distintas esquinas de la ciudad?

Hay muchos impedimentos para multar en el tránsito. Muestra de ello es que si no existe una fotografía, si el medidor no está autorizado, si el mismo no está debidamente calibrado, etc, la medición y por lo tanto la multa, no resulta válida.

Suponiendo que nos dedicamos a filmar en las esquinas a los conductores, para determinar quien está fumando, ¿quién paga el costo?, ¿podrá interpretarse como una invasión a la intimidad?

En lugar de propuestas inconducentes y meramente recaudatorias, debería centrarse en hacer una buena campaña y concientizar a la población en los riesgos que conlleva actitudes peligrosas como encender un cigarrillo, pero también el de hablar por celular, tomar mate mientras se conduce y demás estupideces que se hacen mientras se conduce.

Una vez cumplida esta etapa, establecer multas mucho más severas, inhabilitaciones y todo lo que se crea conveniente para que sea ejemplificador… pero primero, la campaña.

¿Y si dejamos de pensar en recaudar y nos dedicamos a pensar cómo resolver el problema de los accidentes de tránsito?

“Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra es serlo.”

Sigmund Freud